A lo largo de la historia la
escuela se ha ido evolucionando en cuanto a los modelos educativos, así como en
la práctica docente. Durante siglos, la escuela ha sido un lugar donde las
familias llevaban a sus hijos para que éstos aprendiesen gran multitud de
contenidos conceptuales, que aprendían de forma memorialista, y que no tenían
un significado y en pocas ocasiones les servían para afrontar situaciones de la
vida cotidiana.
Evidentemente el
principal motor de la transformación social, cultural, política y económica de una
Nación, lo constituye la educación que reciben sus ciudadanos. Por lo tanto, la
institución educativa ha contribuido a la construcción del país que tenemos hoy
en día; pero también es importante pensar el otro lado: cómo la sociedad y las
nuevas configuraciones familiares han transformado los procesos educativos.
Uno de los cambios
fundamentales que se ha estado gestando en los últimos años es el
convencimiento de que la responsabilidad del proceso educativo debe ser
compartida por el Estado, la familia y la sociedad, bajo unas nuevas formas de
relación. Esto con la finalidad de que el docente tome única y exclusivamente
el rol de mediador y facilitador del aprendizaje. Así mismo el educando irá
construyendo su propio conocimiento según su contexto, sus intereses y
necesidades.
Es fundamental
comprender los procesos de la institución escolar para ubicar el papel de los
sujetos que hacen a las instituciones; de modo que sea comprensible la
participación individual en las reformas, conflictos, resistencias a los que se
han enfrentado, y cómo han llegado a negociaciones y concertaciones que les
permiten solucionar y dar sentido a las políticas educativas.
La problematización sobre la
institución escolar se centra en las posibilidades de resistencia y
resignificación desde el sujeto, tanto de construcción de la cultura escolar,
como de concreción de reformas y políticas educativas. Todas las instituciones
tanto formales como informales tienen sus propias características,
principalmente cuando nos referimos a las instituciones educativas podemos
observar una gran diversidad entre alumnos y docentes, se puede decir que
incluso dentro del aula de clase se detecta la diversidad cultural que hay
entre los alumnos debido a las condiciones de cada uno de ellos.
Cabe señalar que las
diferencias que existen entre formas de pensar y actuar de los estudiantes en
la escuela, en ocasiones son un obstáculo para el logro de los objetivos, sin
embargo, no son un impedimento. Cada estudiante refleja en sus actitudes lo que
le ha transmitido su propio entorno, desde el ambiente familiar, así como del
lugar donde vive. He aquí el papel muy importante que desempeña el docente como
mediador de estas características que presenta cada uno de sus alumnos.

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