“Estado e identidad"


La importancia del proceso educativo, reside en la confrontación continua entre lo que se enseña y lo que se aprende así como la transmisión de valores y saberes, dentro de la construcción de identidad es fundamental, pues dicho proceso involucra un conjunto de prácticas culturales del reconocimiento de las subjetividades, es el escenario en el cual la responsabilidad educativa se transfigura en un acto, es decir en una práctica, un modo particular de leer las necesidades de la comunidad educativa y de establecer un ambiente natural de interacción y de la constitución de sentidos culturales, sociales  y pedagógicos que convocan a los sujetos a vivir bajo el “presupuesto” de la dignidad humana, el respeto y la justicia social. 

La escuela permite la interacción continua con otros, en la discusión constante de los marcos valorativos, normativos y de principios morales que median la convivencia, y en la conformación de un espacio democrático que permita la confrontación de los diferentes argumentos, actitudes y sentimientos asumidos por cada uno de sus implicados, como justificaciones y formas de pensar y actuar moralmente.

Vivimos en una sociedad donde que exige  retos actuales para construir una sociedad plural, democrática, incluyente, equitativa; por esta  razón la escuela debe realizar una acción formativa y socializadora, una práctica ética interesada en la formación de la identidad de los sujetos a partir de una relación educativa en la que el rostro del otro irrumpe más allá del contrato y de toda reciprocidad; con lo cual se quiere expresar una relación no coactiva, democrática y negociada; una relación basada en una idea de responsabilidad.

La identidad es un aspecto fundamental del ser humano, ya que es la base para la construcción del individuo como si mismo, las características, reglas, normas y lo que está permitido o no; ya que esto es lo que marcará como parámetro de individualidad propia del ser humano en su manera de pensar, actuar y relacionarse con las demás personas en sociedad.


La escuela como escenario de formación y socialización contribuye a la formación de la identidad tanto individual como colectiva, pues al ver la importancia que tomó el proceso educativo en la construcción de la identidad, simultáneamente podemos ver la necesidad de institucionalizar dicho proceso educativo desde el Estado, ya que, “con la construcción de la identidad el individuo establece una forma de convivir, interactuar y organizarse”.

Reflexionando sobre el proceso educativo institucionalizado desde el Estado se puede considerar como un escenario concreto; es decir, un espacio que cuenta con las adecuaciones para impartir conocimientos, el cual también se rige por valores, normas, reglamentos, códigos, aportando de esta forma a la construcción de la identidad del individuo, cubriendo así la necesidad de institucionalización.

El estado es una institución política que representa los intereses de la sociedad, cuya función es la de fortalecer la convivencia entre seres humanos y ejercer autoridad y dar garantías de los derechos de las personas de acuerdo con la ley. Uno de los elementos indispensables para transmitir el conocimiento adquirido a través del tiempo es la escuela. Esta institución nace a partir de la necesidad conjunta de la vida en sociedad. La escuela nos guía a tomar decisiones y responsabilidades; nos forma una identidad e individualidad, nos prepara para ser buenos ciudadanos.






Referencia:

Echavarría Grajales, Carlos Valerio (2003). La escuela un escenario de formación y socialización para la construcción de identidad moral, en Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Julio – Diciembre, Vol. 1, No 002, Universidad de Manizales, Colombia 2003. Recuperado el 28 de marzo de 2020 de: http://syteupnh.dyndns.org/moodle/mod/resource/view.php?id=23031

No hay comentarios.:

Publicar un comentario